images
Con la llegada del verano cambian nuestros hábitos. Comidas en la playa, pícnics, barbacoas o alimentos preparados con antelación forman parte del día a día. Sin embargo, el aumento de las temperaturas también incrementa el riesgo de intoxicaciones alimentarias si no se mantienen unas correctas condiciones de conservación e higiene.
 
Sobre este tema ha hablado recientemente Naiara Gurrutxaga, consultora de calidad y seguridad alimentaria de Elkolab, en el programa Faktoria de Euskadi Irratia. Durante la entrevista explicó que el calor favorece la multiplicación de microorganismos presentes en los alimentos cuando estos permanecen demasiado tiempo fuera de refrigeración. Romper la cadena de frío o dejar un alimento varias horas a temperatura ambiente puede ser suficiente para que bacterias como Salmonella o Escherichia coli alcancen niveles capaces de provocar una intoxicación alimentaria.
 
Entre los alimentos que requieren mayor precaución destacan las elaboraciones con huevo y la carne picada. En este caso, el proceso de picado distribuye los microorganismos que pueden encontrarse en la superficie de la carne, por lo que es fundamental cocinar bien las hamburguesas, especialmente en las barbacoas. En cuanto a la mayonesa casera, elaborada con huevo crudo, la recomendación es optar por mayonesa industrial cuando vaya a consumirse fuera de casa.
 
"El calor no provoca las intoxicaciones, pero sí favorece la rápida proliferación de microorganismos cuando los alimentos no se conservan correctamente".

La prevención, la mejor herramienta frente a las intoxicaciones

El verano trae consigo otros factores que no siempre reciben la atención necesaria. La presencia de moscas y otros insectos aumenta el riesgo de contaminación, ya que pueden transportar microorganismos hasta los alimentos. Mantener los alimentos protegidos y evitar exposiciones innecesarias son medidas sencillas que contribuyen a reducir el riesgo. Asimismo, preparar las comidas con antelación es una práctica segura siempre que se enfríen rápidamente y se conserven por debajo de los 5 °C.
 
Mantener la cadena de frío, evitar la contaminación cruzada y extremar la higiene de manos, utensilios y superficies son medidas sencillas que reducen significativamente el riesgo de toxiinfecciones alimentarias.
 
En el ámbito profesional, estas buenas prácticas deben complementarse con sistemas de autocontrol eficaces, planes de limpieza y desinfección, control de plagas y una formación continua del personal manipulador. En Elkolab, te ayudamos a reforzar estas medidas, ¡consúltanos!
 

Compartir: